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La protección de las cintas
Las películas de vídeo VHS incorporan un sistema de protección contra copias denominado macrovisión. La macrovisión aprovecha todas las líneas de resolución del televisor, al contrario de lo que sucede con las emisiones normales o con cintas vírgenes. Las líneas no usadas habitualmente se destinan, por lo general, al teletexto y, aún vacías, permiten amplias regulaciones de la señal. Como la macrovisión satura esas líneas, a veces encontramos dificultades para graduar el contraste y el brillo, por no hablar de otros inconvenientes, ajustándonos a un uso legal de la cinta. El funcionamiento de este sistema provoca que las grabaciones que se realizan de vídeo a vídeo (a partir, por ejemplo, de una película alquilada en el videoclub) salgan distorsionadas e inútiles, pues la saturación de imagen oscurece y desenfoca los resultados de las copias ilegales.
Este sistema de protección necesita del circuito CAG (control automático de ganancia) que se encuentra en casi todos los aparatos de vídeo desde principios de los noventa. También existen televisores con este dispositivo incorporado, lo que provoca, principalmente en la parte superior, defectos de imagen en ciertas películas. Sin embargo, los DVDs y otros aparatos sin CAG no saturan la imagen; aunque la señal de vídeo se limite a pasar por ellos y vaya luego a otro sistema. Aparte, hay tiendas donde se venden estabilizadores de señal de vídeo (cuestan entre 35 y 60 euros) que inhabilitan esta protección. |
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